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RELATOS EROTICOS #1HISTORIA #1CLAIRE # 1: LA SEDUCCIONClara terminó los platos del desayuno y estaba yendo hacia la salida de su casa por la escalera para meterse en su gran todo terreno Ford Explorer. Deslizándose lentamente por el tráfico, pensó que últimamente el ir de compras parecía ser su única salida. Su marido, Francisco, se iba fuera por negocios al menos tres noches a la semana e incluso más. No se estaba quejando, Francisco era un proveedor y un padre para sus gemelos estupendo, pero no se veían apenas y no pasaban ningún momento importante juntos.Cuando entró en el aparcamiento de la calle peatonal, los pensamientos de Clara se volvieron hacia el anuncio que ella había visto en el periódico local --¡¡VIERNES ABIERTO!! ¡¡LENCERIA FINA !! A Clara, el anuncio le había llamado la atención de inmediato y pensó que no le vendría mal comprarse un sostén y bragas nuevos. Aunque ella y Francisco ya llevaban casados ocho años, Clara se las había ingeniado para mantenerse en buena forma y que a sus treinta y tres años todavía pudiera hacer girar la cabeza a más de un hombre ya que lo único que había cambiado en su cuerpo era el tamaño de sus pechos. Cuando se graduó, Clara lucía una talla 34-C, pero después de que nacieran sus hijas, sus pechos habían crecido a una 34-D. Aunque las apretara un poco, seguía llenando un sostén tan grande como un redil y cuando él mostraba algún interés, Francisco solía decirle que no había conejito en el Playboy que sostuviera una vela para ella. Según entraba en la calle peatonal, se acordó de la última vez que él le había comido las tetas y notó como sus pezones se ponían duros haciéndola mirar hacia su pecho y viendo como los pezones tiraban de la blusa hacia fuera lo cual la hizo temblar. Faltaba muy poco cuando Clara atajó para encontrar la nueva tienda, LENCERÍA FINA y después de localizarla en una guía, observó que se encontraba en el Nivel 3 Este. Tardó cinco minutos entre el ascensor y el camino a la tienda y cuando llegó a la puerta advirtió que aún faltaban cinco minutos para que la abrieran; cuando ya se iba a marchar, vio a alguien por detrás de sus gafas y al mirar fijamente, vio a una mujer atractiva de unos cuarenta y cinco años acercándose hacia la puerta cerrada. Corrió el pestillo y abrió la puerta invitando a Clara a entrar y presentándose como María al mismo tiempo que la saludaba con la mano. Mientras que Clara le daba la mano a María aprovechó para echarla un completo vistazo - altura como 1,55 cm. dedujo Clara, pelo oscuro con un toque de gris que lo echa para atrás y lo sujeta con un pasador de plata, mientras que en una cara dura pero atractiva destacaba el colorete rosado y lápiz de labios de brillo a juego. Vestía discretamente un traje gris claro con una blusa de seda de color rosa con un pañuelo malva casi sin atar, el dobladillo de la falda le llegaba justo hasta las rodillas cubriendo así unas piernas atléticas, mientras que unos zapatos de charol negro y tacones altos completaban el conjunto. ¡¡¡Impresionante era la palabra más adecuada!!! María condujo a Clara hacia el departamento principal de lencería y le comentó que ella era su primer cliente y quería darle un trato especial. Después de intercambiar unas bromas, María le preguntó a Clara qué era exactamente lo que estaba buscando y ésta le dijo que por el momento unos conjuntos de sostén y bragas serían suficientes para empezar. María le enseñó rápidamente a Clara la cara línea "Amore" que estaba siendo promocionada por una actriz europea. María pidió a Clara que se quitara el abrigo y después de darle un rápido vistazo escogió unos conjuntos en color carne y negro y dejó a Clara en el probador. Por lo general, Clara no se probaba la ropa interior en una tienda, pero en esta ocasión parecía estar absorbida por el aura que María le había transmitido. Clara esperaba que María se quedara fuera del probador y le fuera tendiendo la ropa, pero no fue así, ella amablemente la empujó hacia el interior y cerró la puerta. En un tono seguro, María pidió a Clara que se quitara la ropa, y después de vacilar un momento, una firme mirada de María hizo que Clara comenzase a desnudarse. Aunque sentía vergüenza, Clara se quitó rápidamente toda la ropa hasta que se quedó desnuda ante los aprobadores ojos de María. Era extraño, porque Clara estaba orgullosa de su cuerpo y nunca antes en su vida había pensado en mostrárselo a otra mujer, sin embargo, aquí estaba ella en un probador totalmente ¡¡¡desnuda delante de una completa extraña!!! Con una voz suave María murmuró, "estupendo" mientras le alcanzaba las bragas color carne a Clara y le decía que se las pusiera. Cuando se las estaba poniendo, vio como María miraba directamente a su pubis de pelo rubio lo cual la hizo temblar y notó como sus pezones se endurecían de inmediato. Se ajustó las bragas y cogió el sujetador, cuando se lo estaba poniendo, sintió como María se lo estaba abrochando por la espalda, después rodeándola con ambas manos colocó sus pechos dentro de las grandes copas; cuando los había colocado en el sostén, María dejó que sus manos vagaran por todo el cuerpo, palpando suavemente sus pechos y presionando y pellizcando sus pezones. Clara estaba aturdida pero no se movía mientras que María continuaba tocándola y mordiéndola en el hombro y la oreja. Cuando el masaje en sus pechos se volvió más intenso, Clara notó cómo el cierre de su sostén se abría y las manos de María estaban sobre sus senos desnudos. Clara se volvió directamente hacia María e inmediatamente la boca de ésta se dirigió hacia sus pezones, chupándoselos durante dos o tres minutos al mismo tiempo que su conejito caliente se ponía húmedo. Clara se sintió mareada por el deseo y María se resbaló a sus rodillas tirando de sus braguitas. "Esto es lo que quiero" dijo, empujando a Clara para que se recostara en el probador y abrié ndole las piernas. La boca de María apenas tocó los labios externos, pero esto hizo que Clara se estremeciera ¡¡¡ La sensación fue increíble !!! Cuando María metió su lengua en la raja caliente, apareció el primero de los orgasmos como una ola gigantesca. Ola tras ola se vertía sobre la mujer temblorosa y justo cuando comenzaba a volver de las alturas, la lengua experta de María se encontró con el clítoris con el que comenzó a juguetear y chupar hasta que consiguió que Clara llegara a la cúspide en más de tres ocasiones seguidas. Clara extendió la mano y acarició la cara de María dándola las gracias en un suave murmullo mirándola hasta que se puso de pie delante de ella todavía sentada. Ahora le tocaría a María quitarse la ropa. Silenciosamente se desabotonó su chaqueta y Clara pudo observar que en el interior de aquel material había unos grandes pechos. La fina blusa de seda estaba tirante cuando ella se quitó el abrigo de los hombros pudiéndose detectar la línea sexy de corte atractivo del sujetador blanco que llevaba. María lentamente se abrió los botones de la blusa exponiendo así uno de los pechos más hermosos que Clara hubiera visto antes, y como si estuviera dirigida por un imán, Clara extendió su mano y sintió un inmenso busto mientras que al mismo tiempo se peleaba con el nylon del sostén para liberarlo. Mientras que ella seguía acariciándole los pechos, María continuaba desnudándose, se quitó la falda de pie delante de Clara en sujetador, braga y medias con ligueros; era realmente un anuncio en carne y hueso de ¡LENCERÍA FINA! María permaneció de pie, inmóvil durante unos segundos, dejando que Clara echara un buen vistazo a su magnífico cuerpo y entonces ésta observó una mancha húmeda en la parte delantera de las braguitas de María. Con ambas manos María agarró la cinturilla de sus braguitas y dio un tirón rápido arrancándoselas y quedándose delante de Clara que miraba fija y directamente al conejito oscuro y peludo de su seductora. Sin mediar una palabra, María levantó su pierna derecha y la puso encima del taburete donde estaba sentada Clara, abriendo su raja que quedó a pocos centímetros de la boca de Clara. ¡El aroma era absolutamente embriagador! Con cuidado María tiró de la cabeza de Clara hacia su entrepierna y con voz segura ordenó: ¡chupa!, ¡mama! Clara metió su cara en el coño húmedo y caliente y en pocos segundos la vio temblando y conmocionada en un maravilloso orgasmo. Como cada una de ellas había llevado a la otra al resplandor crepuscular de un sexo fabuloso, Clara sabía que un nuevo horizonte se había abierto para ella aquel día y se dijo a sí misma que desde ahora tomaría la iniciativa para dirigir su propio destino sexual, y como veremos en próximos relatos eso es exactamente lo que hace
FIN
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